Cómo solucionar problemas de pareja.

Este es un título muy descriptivo para este artículo, pero cuando se habla de problemas de pareja, no solo se debe hablar de cómo solucionar problemas de pareja, sino también de dónde se resuelven los problemas de pareja.

¿Sabías que una gran cantidad de problemas de pareja vienen de no saber gestionar la relación con los hijos?

En muchas ocasiones surgen conflictos con nuestra pareja que no son fáciles de gestionar y nos podemos sentir confundidos o bloqueados en relación a estas situaciones. A veces nos preguntarnos si sería adecuado o no decir algo a nuestra pareja porque podría ocasionar un problema o conflicto y nos entra la incertidumbre y el miedo.

El miedo es una de las 4 emociones básicas y necesarias para la supervivencia, y puede provocar 3 tipos de respuesta totalmente diferentes:

Ataque o enfrentamiento: surge cuando percibimos que la fuente de amenaza es controlable y poseemos las capacidades o herramientas para enfrentarla.

Huida: surge cuando percibimos que la fuente de amenaza es superior a nuestras capacidades, valoramos que no la podemos enfrentar y decidimos escapar o huir de la situación de amenaza.

Congelación o bloqueo: surge cuando percibimos que la fuente de amenaza es significativamente superior a nuestras capacidades. Cuando esto ocurre nos paralizamos ante el problema o amenaza sin poder valorar ni decidir. Esta respuesta es una respuesta automática, que no se escoge, del sistema nervioso parasimpático que se sobre activa.

Cuándo acudir a un psicólogo para solucionar problemas de pareja.

Cuando surge un problema con nuestra pareja y no sabemos cómo solucionarlo podemos plantearnos varias alternativas: en ocasiones lo enfrentamos exponiendo el conflicto y dando así la oportunidad de resolverlo; en otras ocasiones nos callamos, con lo cual vamos acumulando problemáticas que en un momento u otro pueden surgir y ocasionar un problema mayor; o incluso algunas veces decidimos comentar fuera de la relación lo que nos ocurre para buscar la solución o para disminuir la presión que nos causa el problema.

Como ya comenté en un anterior artículo titulado “La triangulación sana en la pareja, es importante, para saber cómo solucionar problemas de pareja, contar principalmente con la propia pareja. Es bastante común cuando surge un conflicto en la pareja, ir a buscar la solución fuera de la misma. Esto sólo es adecuado cuando existe un bloqueo muy grande en la relación que impide resolver, avanzar o llegar a un acuerdo o solución. En estos casos es importante acudir a un especialista o, si se considera adecuado, a una verdadera amistad, con el requisito indispensable de que esa amistad conlleve una neutralidad y objetividad respecto del problema. Acordar con nuestra pareja que vamos a hablar con un especialista o una buena amistad es bueno para desbloquear y ver algún otro punto de vista. Un punto de vista totalmente neutral. Cuando esta neutralidad no está presente corremos el riesgo de ser influenciados de manera tóxica, ya que al tener una influencia desde el exterior que no es constructiva, dejamos de pensar y sentir por nosotros mismos al 100% e introducimos esa toxicidad en la relación. Debemos comprender que las opiniones, juicios y críticas externas a una relación estarán siempre sesgadas, ya que la realidad y vivencia de la relación tan sólo la poseen los miembros de la misma relación. Por este motivo es tan importante acudir a un especialista en este tipo de problemática.

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Los problemas de la relación deben gestionarse, en primera instancia, dentro de la misma relación. Esto es constructivo para la relación de pareja, ya que implica que hay una buena capacidad de gestión de conflictos en equipo.

Una relación de pareja consta básicamente de 3 elementos indispensables: la intimidad, la pasión y el compromiso. La capacidad de resolución de conflictos será el reflejo de la solidez de estos 3 elementos. Si estos 3 pilares se construyen conjuntamente con firmeza, la capacidad de resolver los problemas en la relación será mayor. Si tenemos una relación con intimidad, confianza, comunicación activa, diversión, pasión, compromiso, etc. que nos aporta bienestar en nuestra vida, significará que hemos establecido un buen vínculo con nuestra pareja y que podremos acudir a la misma relación para resolver cualquier conflicto. Si yo necesito irme fuera para hacerlo significa que no tengo un buen vínculo, ni intimidad, ni confianza ni capacidad de comunicarme con mi pareja. Y esto debemos trabajarlo para convertir la pareja en un lugar de crecimiento.

Necesito un tiempo en la pareja.
¿Un tiempo para qué?

Psicoterapia de pareja en terrassaUn caso muy habitual es el de que surjan dudas en referencia a diferentes aspectos de la relación. Son una señal de alarma que nos avisa de que algo no funciona bien en la relación. Cuando uno de los miembros de la relación le comunica al otro que tiene dudas, que no sabe lo que siente, o que no sabe si le quiere ya y le invita a tomar un tiempo para aclararse, es señal de un problema muy grave. Este es un punto muy importante y que no debemos aceptar en una relación bajo ningún concepto. Pedir un tiempo para aclararse es una situación de maltrato psicológico. Cuando una persona le pide un tiempo a su pareja, le está significando que no quiere tenerla delante, que no cuenta con ella para resolver los problemas de pareja, que no necesita disfrutar junto a ella, que necesita ver y sentir desde lejos, sin ella cerca, que quiere acostarse a solas y despertarse sin esa persona al lado. Esto es una situación cruel que daña a la otra persona que sí quiere estar en esa relación. La persona que pide el tiempo debería preguntarse cómo se siente la otra persona, que queda en la espera, y cómo queda afectada su autoestima. Y también preguntarse qué ocurriría si se queda en la relación para resolver el conflicto y la duda, en lugar de pedir un tiempo.

Pedir un tiempo a tu pareja es muchas veces una alternativa a dejar la relación paulatinamente, con la creencia de que no se hará sufrir tanto a la otra persona.

¡Esto es un error y un autoengaño!

Dejar poco a poco una relación dejando a una persona en la espera crea en ella una desesperación que poco tiene que ver con el tratar de dañar lo menos posible. Y menos aún cuando en este caso se va construyendo además poco a poco una nueva vida a la vista de la persona que espera.

Pensemos en la siguiente situación: un miembro de la relación pide un tiempo para aclararse. Deben ambos preguntarse sobre ese tiempo:

  • ¿En calidad de qué?
  • ¿Qué son durante ese tiempo?
  • ¿Siguen siendo pareja?
  • ¿Pareja cerrada?
  • ¿Abiertos a experimentar?…

Visualicemos la escena ahora: “cariño, necesito un tiempo para aclararme porque estoy hecho un auténtico lío” o “No se cómo solucionar problemas de pareja y necesito tomarme un tiempo”. Tras una conversación más o menos larga, más o menos constructiva, la pareja accede y queda entonces a la espera de la decisión de su “pareja”. Mientras la persona que ha pedido el tiempo se dedica a hacer todo lo que no podía hacer estando en pareja (aspecto importante a trabajar respecto a la autenticidad y el complacer en la pareja), como salir, conocer personas, experimentar, realizar actividades que antes no realizaba, etc. la persona que ha accedido a esperar queda en esa espera a que “su pareja” decida si es lo suficientemente interesante como para compartir su vida con ella, o si está o no a la altura para estar con ella o simplemente decidir si merece ser querida.

Humillante, ¿no? Y cruel si hay conciencia además.

Si la persona tras ese tiempo decide volver porque ha valorado que sí siente de manera especial por esa persona, la pareja tendrá después que trabajar para reparar la confianza perdida. Y si decide no volver, habrá estado aprovechando para hacer todo lo que quería y construir su nueva red social o sentimental a costa de tener de reserva en el banquillo (por si no funciona la nueva vida) a la persona a la que sí le importa y la cual sí quería construir una vida junto a ella.

Será importante que la persona a la que le piden tiempo tenga conciencia plena de la situación, unos valores sólidos construidos y una sana autoestima para poder poner los límites necesarios. Sería como un “de acuerdo, tómate tu tiempo. Todo el tiempo que quieras y necesites. Tú haz tu vida. Yo haré la mía. Y si algún día decides volver y estoy disponible, lo hablamos y vemos qué hacer”. Está totalmente prohibida la opción de quedarse en el banquillo en reserva a la espera de “ser digno de amor”. Esto destruye la propia autoestima.

A medida que escribo estas palabras, me doy cuenta de lo duras que resultan. Y si bien es cierto que hay rudeza en ellas, la realidad que vive una persona a la que le piden tiempo también lo es, quizá aún más. Son muchos los casos de este tipo que atiendo en mi consulta de psicoterapia en Terrassa, tanto de la persona que pide tiempo como de la persona a la que se lo piden, y en ambos existe un gran sufrimiento. De ahí la importancia de acudir a un profesional de este ámbito para tomar conciencia de la situación y tomar la decisión adecuada con el mínimo sufrimiento posible.

Iu Eydan

Terapia de pareja en Terrassa.

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