Las consecuencias de mentir en las relaciones.

¿POR QUÉ SE MIENTE?

¿qUÉ CONSECUENCIAS TIENE LA MENTIRA EN LAS RELACIONES?

¿CÓMO SABER SI ALGUIEN ES CONFIABLE?

 

No parecen preguntas con una respuesta fácil, ¿verdad?

En este artículo voy a tratar de aportar un poco de luz sobre la mentira.

COMPRENDIENDO LA MENTIRA

La ausencia de transparencia y verdad invita a llevar una doble vida, es decir, mostrar diferentes caras, facetas o maneras de hacer en diferentes ámbitos, impidiendo comportarse de manera genuina y tranquila. Y digo tranquila ya que, al carecer de autenticidad, tener que actuar un rol diferente en cada ámbito conlleva una sensación desagradable, con nervios, estrés, ansiedad, miedo, etc.

Todos ser humano ha mentido en alguna ocasión por el motivo que sea. El problema radica en hacer de la mentira un modo de vida, ya que se pierden los propios valores y no se respeta la ética de las demás personas, llegando a convertirse en un rasgo de la personalidad (el conocido “mentiroso compulsivo”). La persona que miente deteriora su autoimagen, no se siente bien consigo misma y genera estrés por el miedo a ser descubierta.

Cuanto más se miente más difícil es controlar la cantidad de versiones dadas y más imposible resulta dar coherencia a lo explicado. El hábito de mentir puede transformarse en un trastorno de la personalidad, una compulsión a crear información en base a querer causar una impresión de aceptación, admiración, etc.

Por un lado vemos que la persona que miente tiene una necesidad de ser digno de aceptación y por otro lado duda en serlo. No se conforma con ser persona, sino que desea ser siempre prioridad, admirada y envidiada. Mentir es como crear una pequeña magia o ilusión de lo que nos gustaría que ocurriese. Y fantasía tras fantasía se puede llegar a sentir que esa ilusión es casi real, creyéndose la propia persona sus propias mentiras. Uno de los problemas resulta en que por muchos halagos recibidos y miradas de admiración que se reciban tras una mentira, nunca es suficiente, ya que dichos halagos o admiración van dirigidos a un Yo que no es el auténtico, sino al Yo falso creado por la mentira. De esta manera no se logrará sentir nunca lo que se busca sentir y cada vez se buscará saciar esta necesidad agravando esas mentiras.

La persona que miente tiene que estar constantemente cambiando su discurso con diferentes personas y situaciones y recordar cada versión. Debe controlar qué versión da de lo que cuenta para que resulte coherente con la versión escuchada por cada persona ante la que ha mentido. Cuando esto ocurre se suele entrar en muchas contradicciones, ya que la memoria tiene sus limitaciones, además de que el estrés generado provoca un deterioro en ella.

Cuando se actúa con la verdad no hay que recordar nada concreto, ya que de verdad sólo hay una. Mentiras hay miles, plagadas de detalles difíciles de recordar con cada persona y situación. De ahí el dicho “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”. Decir siempre la verdad, la sensación de no ocultar nada, de transparencia, de que “no te pueden pillar porqueno hay nada que pillar”, da mucha tranquilidad. Las personas sinceras obtienen una sensación mayor de satisfacción y bienestar. La calidad de las relaciones que tienen se convierte en sincera y honesta. A las personas les gusta hablar y compartir con las personas sinceras, ya que esa transparencia provoca comodidad y sensación de confort.

Comprender la mentira es algo muy importante y necesario para poder resolver los conflictos. Poder ver el sufrimiento, el miedo y la necesidad de la persona que miente nos acerca a la compasión , la comprensión y a la propia persona, quedando así la mentira como un síntoma del problema y no como el problema en sí.

¿Por qué se miente?

Llevados por la inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como somos, se puede caer en la tentación de adornar nuestras historias y habilidades para causar una impresión favorable en los demás. La mentira se usa por multitud de motivos, entre los cuales podemos encontrar:

– Temor a perder cosas importantes.

– Para no sufrir las consecuencias de decir la verdad.

– Para proteger la propia autoestima, ya que, en ocasiones, decir la verdad hace que uno se sienta mal consigo mismo.

– Por educación o discreción. A veces decir la verdad es rozar la mala educación. – Para evitar conflictos, discusiones…

– Para proteger un secreto.

– Por falta de valores: los valores son nuestros principios básicos con los que nos identificamos en la vida y que le dan sentido. Reflejan nuestros sentimientos y convicciones. Nos sentimos capaces y en paz cuando actuamos acorde a ellos. Cuando no lo hacemos empezaremos a sentir angustia, malestar, nervios y quizá somatizaciones. Mentir es un tipo de traición a los propios valores.

– Baja autoestima: la autoestima es la confianza en las propias capacidades que nos hace sentir seguros. La falta de ello conlleva a infravalorarse y a pensar en que nadie se fijará en nosotros, activa el miedo a quedarse solo, sentirse inseguro etc. lo cual nos puede llevar a mentir para aparentar lo que no somos o lo que creemos que el otro espera de nosotros, por miedo a no ser aceptados tal cual somos.

– Miedo a la pérdida: cuando se miente se tiene la creencia de que si nos ven tal cual somos, pensamos, sentimos o hacemos, no nos van a querer ni a aceptar. Se tiende a transformar la realidad de modo que a la otra persona le parezca adecuada para mantener el vínculo.

– Control de las situaciones: esto implica una manipulación de los diferentes elementos para conseguir lo que se desea.

– Para no hacer daño: proteger al otro del dolor y el sufrimiento. Aquí es importante diferenciar la sinceridad de lo que llamo “EL SINCERICIDIO”: hay comentarios que no aportan ni suman, sino que generan distancia y conflictos. El exceso de sinceridad, a veces, tampoco es constructivo ni adecuado, e incluso se puede dañar con ello. Hay que diferenciar entre ser sincero y maleducado. Hacer estos comentarios hace que el otro se tome las cosas de manera personal e invitan a atacar para defenderse. Se debe ser impecable con las palabras. Pensar antes de hablar sobre lo que se va a aportar haciendo esos comentarios. Podemos hacernos algunas preguntas antes de hablar, como por ejemplo: ¿Esto que voy a decir es doloroso?, ¿me gustaría a mí escuchar esto?, ¿es el momento adecuado de decirlo?, ¿mi estado de ánimo de ahora permite hablar con cariño?

¿CÓMO SE REFLEJA LA MENTIRA?

Cuando lo que se dice y lo que se siente es incoherente, se refleja en la comunicación no verbal:

– A la persona mentirosa le cuesta más mantener el contacto ocular. Puede parpadear

frecuentemente, desviar la mirada o pueden dilatarse o contraerse las pupilas.

– No suele haber precisión en la información que transmite. Suele ser general y si se le piden detalles no sabe darlos con precisión.

– La persona que miente se suele mantener más distante.

– Puede darse sudoración, labios secos o tragar saliva con frecuencia. – A veces pueden tocarse o rascarse determinadas partes de la cara. – Cambios de humor, llegando incluso a la agresividad.

Algunas de las consecuencias en la persona que miente suelen ser:

– Insomnio o dificultad para dormir.

– Náuseas, problemas estomacales. – Dolor de cabeza.

– Fatiga o agotamiento.

DESCIFRANDO LA MENTIRA

LAS COSAS CLARAS: cuando una persona dice algo que no coincide con lo que hace aparece la incoherencia. Entonces hay que escoger si interesa creer el mensaje que se da o ver el mensaje real que conlleva lo que se dice y/o hace. Es decir, se puede decidir entre poner o validar los parches o adornos de lo que se está diciendo para creerse esa versión, o quitarlos para ver el mensaje real que hay tras la mentira. Para ello es importante fijarse en las acciones o hechos, que son los que reflejan la verdad, y no dar la total importancia a lo que se dice.

CONSECUENCIAS DE LA MENTIRA

Cuando se miente se obtiene una serie de ganancias de aspecto negativo, tales como:

– Daño: engaño y traición que genera tristeza, amargura y pena.

– Desconfianza e inseguridad: se pone fin a la armonía en la relación.

– Ira: por no respetar los derechos ni límites.

– Frustración: aleja de la persona.

– Tiempo: que se requiere para volver a confiar. Únicamente el cambio profundo puede reducir este tiempo.

– Soledad: la mentira aísla.

– Baja autoestima: la mentira crea la incapacidad de comportarse de manera auténtica. – Culpabilidad: por romper las normas y los acuerdos del respeto y el amor.

Por otro lado, la persona que es mentida acaba convirtiéndose en una “persona espía”, ya que no se siente segura ni tranquila. Es aquí cuando empieza a haber control, preguntas constantes que no acaban nunca porque nunca es suficiente la información para volver a confiar, etc.

En las relaciones de pareja, absolutamente todo lo que incumbe a la pareja debe ser puesto sobre la mesa y hablarlo. La mentira que afecta a los aspectos de la pareja nos aleja de la relación. Esto no quiere decir que hagamos uso del Sincericidio anteriormente comentado, sino únicamente en los aspectos en los que se refiere a la pareja.

¿CÓMO SABER SI UNA PERSONA ES CONFIABLE?

Hay diferentes aspectos a tener en cuenta en las personas para saber si son o no confiables, como por ejemplo:

HONESTIDAD: sinceridad desde el primer momento. La persona no miente, se ve que dice la verdad tanto a nosotros como a los demás. Si alguien usa la mentira por pequeña que sea como recurso, se debe aceptar que esa persona tiene integrado dicho recurso en su manera de hacer.

TRANSPARENCIA: ¿es una persona que se abre y muestra su mundo personal?, ¿Te muestra en sus círculos y es claro con lo que va contando?, ¿Es un libro abierto?, ¿Oculta algo? ¿Deja el móvil encima de la mesa sin preocupaciones? ¿Tiene 500 claves? ¿Se va a una habitación a parte a hablar por el móvil? Obviamente todo depende de la circunstancia.

CLARIDAD: cuando hay que hablar de cualquier cosa, ¿la persona es clara y concisa? ¿Adorna mucho las cosas para decir algo? ¿Lo que comenta es abstracto, o se puede comprobar? En este punto, usar la fe para crear confianza no es lo adecuado. Se debe poder comprobar que lo que se dice es cierto. Los hechos hacen confiar, las palabras no.

APOYO: ¿esa persona está disponible cuando se le necesita, en los momentos realmente importantes y necesarios?

¿CÓMO REACCIONAR ANTE UNA MENTIRA?

– Busca el momento adecuado para pedir sinceridad. Quizá esperar es lo adecuado para estar en calma y contacto con uno mismo para poder ser sinceros. Desde el miedo, la duda, la agitación y el dolor no es adecuado no hacer nada. Desde la calma, el amor, la comprensión y la generosidad podemos promover el ambiente necesario para pedir esa sinceridad.

– Agradece la sinceridad aunque te dañe o no compartas lo que te dicen.

– Sé un modelo de conducta. Si quieres transparencia y tranquilidad debes ser transparente y dar seguridad.

– Elimina las etiquetas de “mentiroso”. Las etiquetas encasillan a la persona y no le dan opción a ser diferente.

– Comprende que la mentira es el síntoma de un problema, y no el problema en sí.

¿TIENE SOLUCIÓN LA MENTIRA?

Sí! Reconocer la necesidad de caer bien y ser aceptado es clave para producir el efecto contrario de la mentira de que los demás sientan decepción, se sientan despreciados y se disgusten, generando una desconfianza muy difícil de superar.

Es necesario sustituir la mentira por el reconociendo de la necesidad de brillar y ser aceptado. Y trabajar con firmeza los méritos verdaderos de manera continua y segura, garantizando con hechos o pruebas objetivas lo que anteriormente eran suposiciones.

Iu Eydan. Psicólogo en Terrassa.

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