Cómo superar la dependencia emocional.

Si estás leyendo estas lineas es que tienes algún tipo de interés en cómo superar la dependencia emocional. Para ser honesto debo decir que es muy importante conocer las causas, las razones y todo aquello que propicia que la dependencia emocional se mantenga en el tiempo.

Antes de hacer una lista de consejos para superar esta dependencia veamos un poco su origen.

Causas de la dependencia emocional.

En muchas ocasiones nos podemos preguntar si nos encontramos en una relación sana o tóxica, de dependencia emocional. Los hechos que nos hacen cuestionarnos este aspecto son muy importantes y debemos poner el foco de atención en ellos y en cómo nos hacen sentir.

A veces, consideramos que estos aspectos no son relevantes, ya que nos causan “pequeños malestares”. Pero es importante también preguntarse si el hecho de que persistan en el tiempo van a suponer o no un malestar mayor que podamos “tolerar”. Escribo la palabra tolerar con trampa e ironía, ya que en una relación sana no debe haber tolerancia ante actos que nos perjudican de manera notable.

En otros casos, el malestar es sumamente potente y a pesar de ello seguimos manteniendo esa relación. Es en estos casos en el que podemos hablar de una relación tóxica, de dependencia emocional. Es decir, la dependencia emocional es la incapacidad de soltar una relación cuando se debería hacer.

Hay 3 casos principales que provocan esta situación:

Cuando no hay reciprocidad en cuanto a lo que se siente, es decir, cuando no hay amor.

No se tienen detalles, no hay atención a la pareja, se da una ausencia de la sinceridad necesaria para confiar, no se está presente en la relación, no hay iniciativa, no se prioriza a la pareja en determinados aspectos… el amor nace de la convivencia, del compartir, del dar y recibir, de los intereses comunes y los sueños y proyectos compartidos. Cuando esto no se da el amor desaparece. Hay ocasiones en que nos dicen honesta y directamente que ya no nos aman, y entonces entramos en dependencia emocional cuando nos negamos a aceptarlo y luchamos por cambiar lo que no funciona. De esta manera debemos pensar también que estamos condenar al otro a estar con nosotros cuando ha dicho claramente que no lo desea. Podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿para qué luchar por y retener a quien no nos quiere a su lado? En otras ocasiones puede que no nos lo digan con palabras pero sí con hechos que nos dañan. Es muy importante aprender a detectar estos actos que significan que ya no se nos ama. En este caso, para saber si hay amor debemos fijarnos en los actos, no en las palabras ni intenciones sin hechos: HECHOS QUE ACOMPAÑEN A LAS PALABRAS. Se ama por la conducta, no por las intenciones.

Maltrato físico o psicológico.

Entramos en la dependencia emocional cuando normalizamos situaciones que nos dañan. Hacerlo una sola vez es dar permiso a que se siga haciendo. Por ejemplo: faltar al respeto, menospreciar, ridiculizar, hablar mal del otro, gritar en público, dejar de hablar después de una pelea, castigar, ningunear, mostrar indiferencia, flirtear con otras personas y tratar de loco/a si se dices, mentir conscientemente, criticar, decidir cómo se debe ser, con quién ir o cómo vestir…todo esto constituye lo que denominamos maltrato.

Pérdida de la Propia Identidad.

Cuando la propia autorrealización se ve tocada, cortada o alterada por estar con la otra persona. Cuando dejamos de hacer lo que nos gusta, nos adaptamos al otro, le complacemos para que no se enfade, nos anulamos, nos sentimos como la sombra del otro, o nos hacemos pequeños al lado del otro. De esta manera sufrimos un auto abandono, nos olvidamos de nuestras necesidades y hacemos lo que haga falta para que la relación esté “bien”.

Origen de la dependencia emocional.

Para atacar un problema y conseguir que no vuelva a surgir lo ideal es empezar por la raíz. Para saber cómo superar la dependencia emocional vamos a conocer sus posibles orígenes.

La dependencia emocional empieza a surgir cuando:

  1. No ponemos los límites y no sabemos decir “no” cuando algo que ocurre traspasa nuestros valores y nos daña. Esto muchas veces ocurre porque hay una falta de valores, y entonces no tenemos claro qué es lo que queremos y qué es lo que no queremos, aceptándolo todo sin los filtros que tienen en cuenta nuestro bienestar.
  2. Queremos intentar cambiar al otro: si esto ocurre deberíamos hacernos la siguiente pregunta: ¿Por qué estoy con una persona que no me gusta como es y que necesito que cambie? Puede que debamos revisar nuestros valores negociables e innegociables, y revisar qué nos aporta la persona siendo tal cual es.
  3. Se tiene baja autoestima. Cuando esto ocurre, la persona con la que estamos no suma a nuestras vidas, sino que llena un vacío propio. Esto produce que se pierda la relación horizontal, puesto que quedamos en una posición inferior, dependiente del otro.
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¿Cómo funciona la dependencia emocional?

Para saber cómo superar la dependencia emocional debemos comprender el funcionamiento de la misma y también del enamoramiento.

El enamoramiento es un conjunto de cambios químicos cerebrales que promueven la atracción y el “amor romántico”. Esto hace que no tengamos la capacidad de ver las cosas tal y como son con claridad, tal y como son en la realidad. Cuando hay enamoramiento se dan una serie de cambios hormonales: de Cortisol (la hormona del estrés que provoca las “mariposas en el estómago”, y el estrés y la ansiedad de ir de un lado a otro), de Serotonina (la hormona que nos vuelve obsesivos pensando constantemente en esa persona llegando incluso a descuidar las responsabilidades u obligaciones), de Oxitocina y Vasopresina (las hormonas del amor que nos hacen volar en la nube de Disney y le quita la importancia a todo lo que nos puede molestar, tanto de esa persona como de la vida en general), de Dopamina (hormona asociada al sistema de la recompensa y que nos provoca un alto grado de bienestar cuando estamos con esa persona. Tanto que nos volvemos “adictos” ella. Y que también nos provoca el Síndrome de abstinencia y la sensación de necesitar de nuevo su presencia cuando nos alejamos de esa persona. De aquí que podemos decir que la dependencia emocional es una adicción. Es la sensación de necesitar al otro, de no sentirse capaz sin esa otra persona), entre otras.

Mientras estamos enamorados nos olvidamos de nuestras manías, de lo que no nos gusta o no soportamos (no nos importa si deja la ropa ahí tirada por el medio, o la taza del café reseca de hace 2 días… y nos hace incluso gracia: TODO ESTÁ BIEN!).

A medida que pasa el tiempo el cerebro vuelve a su equilibrio químico y este factor va perdiendo fuerza y es entonces cuando se “destapan” los factores que nos afectan y nos rebelamos ante ellos causando discusiones y luchas de poder para ver quién tiene la razón. Pero no es este el momento de decir lo que no nos gusta y no queremos… hay que aprender desde el principio a dejar claro qué es lo que nos gusta y qué es lo que no, para que no pase esto. Si una vez pasado el efecto de la fase de enamoramiento no se han trabajado las 3 bases de una relación sana (intimidad, pasión y compromiso), la pareja tenderá a la dependencia emocional.

Muchas veces no elegimos a nuestra pareja sino que nos eligen a nosotros. Vamos tan faltos de reconocimiento, de caricias, de amor, que se nos abre el cielo con esa persona que nos lo muestra. Por eso es tan importante trabajarse a uno mismo para estar bien y tener una buena autoestima. Y aquí debemos ir al concepto de pareja sana: un lugar de crecimiento y construcción que suma, aporta, no que llena un vacío.

Para iniciar una relación de pareja, no debemos tomar de referencia los inicios de conocer a alguien. Durante ese período debemos CONOCER a esa persona en todas sus facetas y después de ese tiempo poder decidir si encaja o no con nosotros.

Y aquí encontraremos 3 opciones:

  1. Encaja!: empezamos la relación y es fácil y tranquila. Fluye.
  2. No encaja y nos vamos. No se le acepta como es. Haré mi proceso de duelo y podré construir una nueva relación.
  3. No encaja y nos quedamos. Aquí se inicia la dependencia emocional.

Para saber si la otra persona encaja o no con nosotros, lo primero que debemos hacer es tener claros nuestros propios valores, tener una buena autoestima y conocernos a nosotros mismos. De esto hablamos en mi artículo Cómo mantener viva una relación.

Las mentiras que nos atan a la dependencia emocional

Hay una serie de pensamientos trampa que damos como verdades pero que en realidad son mentiras que nuestro cerebro crea para mantenernos en la dependencia emocional. Estas mentiras son una verdadera traba para superar la dependencia emocional ya que enturbian y distorsionan la realidad.

  1. ¿Y si cambia?
  2. ¿Y si no encuentro a nadie como él/ella?
  3. ¡No le voy a dejar ahora que está bien para que venga otra persona y se lo lleve arreglado!

Reflexionemos: si necesitamos que una persona cambie para estar con nosotros significa que no nos gusta como es. Deberíamos preguntarnos: ¿por qué estar con alguien que no me gusta cómo es? Quizá la respuesta es que tiene muchas o algunas cualidades que nos gustan y/o que nadie nos ha dado antes, y tememos perderlo. ¿Cuál será el “precio a pagar” por mantener esos aspectos? Por otro lado, si nos preguntamos si no encontraremos a nadie igual, justamente esa es la idea, encontrar a alguien más afín a nuestros valores. Y por último, imaginar a nuestra pareja con otra persona y si le irá bien o no, no debería ser motivo para quedarse en una relación.

Síntomas de la dependencia emocional

El diagnóstico también es vital para saber cómo superar la dependencia emocional. Veamos una serie de elementos que nos pueden ayudar a detectar si estamos en una relación de dependencia emocional:

  1. Necesitar al otro: no imaginar la vida sin el otro. Idealizar al otro por nuestra baja autoestima y/o autorrealización, con lo cual el otro llena un vacío.
  2. Exigir más: esto se da cuando lo que nos ofrece la pareja no es suficiente. Hay veces que nos llegamos a preguntar si estamos siendo demasiado exigentes con la otra persona, y esto significa que el otro no nos gusta realmente como es.
  3. Querer cambiar al otro: cuando nos quejamos continuamente para que nuestra pareja cambie algunos aspectos lo que realmente estamos pidiendo a nuestra pareja es que deje de ser quien es por nosotros. Debemos comprender que el que es cariñoso es cariñoso y el que es arisco es arisco. El que es atento es atento y el que es pasota es pasota. Si no lo es no va a hacer de manera natural su contrario. Será un sobreesfuerzo hacerlo y con el tiempo volverá a su normalidad. Cambiar por otra persona no funciona. Sólo es posible el cambio cuando la propia persona decide hacerlo para tener una mejor adaptación a su entorno.
  4. Las prioridades: todos tenemos maneras diferentes de funcionar.

La persona dependiente sólo tiene ojos para la relación y si no percibe lo mismo de su pareja se angustia. Esto se debe a una baja autoestima.

Es necesario sentirse importante en la relación y también comprender que cada persona tiene su espacio de aislamiento cuando lo necesita (deportes, leer…), y ambos comparten espacios comunes, hobbies que les unen y fortalecen, tal como describo en mi artículo de la triangulación sana en la pareja.

  1. El control: controlar todo lo que piensa, siente y dice el otro da seguridad y cuando esto no ocurre, a la persona en dependencia emocional le entra el pánico y el miedo al abandono.
  2. Adicción a las reconciliaciones: dinámicas de romper – volver. Cuando se da de manera repetitiva esta dinámica, al volver después de una ruptura se suelen dar las conversaciones profundas y existenciales sobre la pareja, sobre lo que se debería cambiar, el sexo es de lujo y todo fluye, etc., pero debemos plantearnos que los aspectos a cambiar implican dejar de ser quien se es y por eso no funciona y vuelve la ruptura. Los conflictos se solucionan dentro de la relación para construir algo sólido, tal como describo en mi artículo de cómo solucionar problemas de pareja.
  3. El complacer: vivir por y para el otro. Esto lleva a la pérdida de la propia identidad, tal como hemos descrito al inicio. Ser lo que el otro quiere que seamos, hacer lo que el otro quiere, pensar como el otro (no dar la propia opinión), vestir como el otro quiere, dejar los propios hobbies por los del otro… esto produce que nos dejemos de lado para hacer feliz a la pareja, con el mito de: “si él es feliz yo también lo soy”.
  4. Las dudas: si aparecen las dudas significa que algo no va bien. Es habitual y normal sentir dudas a lo largo de una relación. Ahora bien, existen casos que son indicio de que algo no funciona adecuadamente en la relación de pareja. Si el otro nos dice que no sabe lo que siente, que no sabe si nos quiere, o nos invita a esperar para que se decida a ver si somos lo suficientemente interesantes o dignos como para compartir su vida con nosotros…esto es una crueldad. Humilla a la otra persona.
  5. El maltrato: los insultos, las faltas de respeto, los gritos, la humillación…quien lo hace una vez probablemente lo repetirá. Debemos ser conscientes de que no se cambia el chip con el que se viene. Dejar pasar un solo maltrato significa que damos el permiso a hacerlo siempre. Quien respeta no hace estas cosas ni con el mayor enfado.
  6. La culpa: son los dedos que señalan. La culpa es un concepto que relacionamos con la iglesia, Dios y el castigo, o con la ley y la justicia que condenan a un castigo. Pensamos que si somos culpables debemos pagarlo o ser castigados. Es una sentencia que nos paraliza, no s deja en desventaja y no nos da opción a hacer nada. En lugar de la culpa debemos asumir nuestra propia responsabilidad en los hechos cuando hayamos hecho algo que no nos hace sentir bien y repararlo. Se da dependencia emocional cuando asumimos culpas que no nos
  7. La vergüenza tóxica: esto se da cuando sentimos que no estamos a la altura del otro.
la dependencia emocional

Cómo superar la dependencia emocional.

Como has podido ver, superar la dependencia emocional no es pan comido. No quiero decir que sea imposible, de hecho es muy factible superar este problema, muchas personas lo superan. Nunca dejaré de decir que la ayuda de un profesional es de vital importancia, no dudes en pedir ayuda.

La dependencia emocional se encuentra asociada al mecanismo de la negación, el desarrollo incompleto de la identidad, la represión emocional y la orientación de salvador hacia los demás. Esto nos lleva al sufrimiento personal y la insatisfacción.

En todo caso, aquí te dejo unos consejos para que sepas cómo superar la dependencia emocional:

  1. Aprender a conocerte a ti mismo/a.
  2. Tomar conciencia y aceptar la realidad de lo que estás viviendo.
  3. Expresar tus sentimientos de una manera clara y directa.
  4. No asumir el rol de Víctima.
  5. Dejar de sentirte culpable por todo y de todo.
  6. Romper con el miedo de lastimar a otros por el hecho de estar bien o de tener éxito en lo que haces.
  7. Entender tus sentimientos derivados de la infancia en lugar de pasar el tiempo pendiente de lo que hace o deja de hacer tu pareja.
  8. Descubrir tu poder personal y aprender a disfrutarlo.
  9. Trabajar el listado de valores personales.
  10. Aprender a disfrutar tanto cuando estas solo/a como acompañado/a.
  11. Dejar ir el miedo a estar solo/a: no empezar ninguna relación para recuperar nuestro yo. Aprender a ser feliz con uno mismo para que la persona que aparezca sume y aporte a nuestra vida, no para llenar un vacío.
  12. Vivir el duelo por dejar tu vieja adaptación de vida para que pueda emerger tu verdadero ser.
  13. Recordar y comprender los patrones familiares y culturales que sustentan tus creencias y conductas co-dependientes.
  14. Hacerse preguntas sobre uno mismo y sobre relaciones anteriores.
  15. Realizar un trabajo de autoestima.
  16. Trabajar con tu Niño interior y aprender a cuidar de ti mismo/a.
  17. Aprender habilidades de comunicación.
  18. Dejar de culpar a otros por tus sentimientos y problemas.
  19. Tomar la responsabilidad de tu propia vida.
  20. Aprender a identificar y establecer tus límites en las relaciones con otras personas.

El test de la dependencia emocional

A continuación os muestro algunas preguntas que nos podemos hacer para darnos cuenta de si estamos o no en una relación de dependencia emocional.

  1. ¿Te sientes incapaz de renunciar a tu pareja aunque a menudo pienses que no eres feliz o no estás con la persona adecuada?
  2. ¿Te das cuenta de que tu pareja no te trata bien pero no te puedes ir?
  3. ¿Te esfuerzas por cambiar y convertirte en lo que tu pareja quiere que seas y así hacerle feliz?
  4. ¿Tenéis problemas pero crees que el gran amor que hay entre vosotros lo puede todo?

Si la respuesta a una o más de estas preguntas es afirmativa, seguramente estaríamos ante un caso de dependencia emocional.

Y para acabar, otras preguntas que podemos hacernos sobre nosotros mismos y sobre nuestras relaciones que pueden ayudarnos son las siguientes:

  1. ¿Cómo es mi relación conmigo mismo?
  2. ¿Qué me aportan las relaciones actuales?
  3. ¿Qué relación siento que no funciona?
  4. ¿Con quién renuncio a ser yo mismo?
  5. ¿Qué tipo de personas encajan en mi vida?
  6. ¿Para qué sigo en esta relación? (la finalidad, no el motivo).
  7. ¿Quién empezó la relación? ¿Quién mostró primero el interés?
  8. ¿Quién tomaba la mayoría de decisiones?
  9. ¿Qué emoción me conecta con esta relación?
  10. ¿Cómo era la sexualidad? ¿Estábamos ambos satisfechos?
  11. ¿Me compensa esta relación?

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